Nueva vuelta al calendario. Y ya son veinticuatro las velas que adornan mi tarta, veinticuatro los deseos pedidos con los ojos cerrados antes de soplarlas, veinticuatro las celebraciones rodeadas de los míos, de la familia y los amigos que nunca fallan, los que siempre me regalan una sonrisa, un abrazo y un "felicidades" en este día tan especial y que a mí me llenan de vida.
No me pelearé a tortas con el calendario de nuevo. Voy a disfrutar de este año tan diferente que ya asoma por la puerta, de las vacaciones más que merecidas, de los triunfos y los fracasos, del amor y del desamor a partes desiguales, de los congresos y los viajes que vendrán, de las fábulas y de la poesía, de los sueños e ilusiones guardados en una cajita y que estoy dispuesta a cumplir. Porque, al fin y al cabo, yo siempre preferí los números pares y no hay par más bonito que el 24.



