martes, 14 de abril de 2015

Precisamente ahora

Recuerdo la primera obra de teatro que escribí. Ocho años y un ego más grande que ese cuerpo que soñaba con ser bailaora y se quedó en filóloga. 
Recuerdo la última poesía, la que huyó de mi mente cuando escuché a mi padre decir que le daba miedo que me volviese una triste. Joder, papá, que yo pensaba que de nosotros la que predecía el futuro era mamá y casi diste en el clavo.
Y recuerdo también los cuentos, donde ya apuntaba maneras de romantitonta y todo se curaba con besos. Bendita inocencia la mía. 

Y ahora que he perdido las palabras, la inspiración me pide un rescate que no puedo pagar para darles una carta de libertad pasajera. Ahora, precisamente ahora, me pregunto si tengo necesidad de este ejercicio de abrirme en canal y hacer de la carne verbo una y otra vez, si estos puntos finales esconden la esperanza de que vuelvas y me muerdas las dudas... Es ahora cuando comprendo que mereció la pena desnudarse ante las hojas en blanco de mis ilusiones.

Precisamente ahora que tengo el desenlace, la frase lapidaria del fracaso, me falta la trama.



viernes, 10 de abril de 2015

Maletas

He perdido la cuenta de las veces que he hecho las maletas. He volcado ilusiones dentro de un equipaje demasiado pesado. He pagado el exceso de silencios con despedidas en estaciones vacías.
He perdido ilusiones en autobuses de vuelta a la rutina. Y el corazón lo perdí en un trasbordo entre mi boca y tus miedos.

Acabo de comprar un billete de huida a una ciudad donde existimos pero nunca fuimos. He empujado al andén todos los verbos de ida que guardaba para ti, los recuerdos y las decepciones.

Está sonando mi canción de los buenos presagios: «Si buscas ayuda, chungo, esta noche estoy solo conmigo».

Y esto no deja de ser otro absurdo intento de autodestruirme, de entenderme a base de metáforas mientras espero que alguien me sirva un gin tonic y me echo de menos.

Brindo por mí.
Al fin estoy de vuelta.

viernes, 27 de marzo de 2015

Querida yo

Querida yo: 

Esto que ves no son los restos del naufragio. Aprendiste a nadar antes que a caminar. Eres a la vez el peor de los mares y la más bella mar. La sal que necesitan las heridas. Eres cálida como el sur en el que vives, pero te empeñas en ser fría. Revienta la burbuja, fuera también hay gente buena. Solo tienes que mirar a tu lado. Deja de pasar por todo de puntillas. Tienes tanta sensibilidad dentro que te asusta. Pero no puedes vivir huyendo siempre de ti.

Que te has bebido el amor, las dudas, las distancias y la ginebra.

Que has soñado una vida de dos. 

Que has amado. 

Que has sido valiente. 

Sí, pero sola. 

Siempre has dicho que el amor no es apto para cobardes. Eres tan inteligente para unas cosas, pero para otras eres una auténtica kamikaze. Luchas en batallas que tienes perdidas de antemano.
Que sí, que llevas razón. Pero no eres los retales que han quedado de tus historias. Eres tu propia historia. Esto que ves eres tú, imperfecta. Quiérete, bonita. Sé tu poesía, tu cura, tu musa. 

Y ríe. Y llora. Y ama. Siente. Vive de una puta vez, que se te hace tarde. Aún estás a tiempo de salvarte.

viernes, 27 de febrero de 2015

Inventar

"Inventa”, dijiste. Mal asunto, querido. Si no la ato en corto, mi imaginación vuela tan libre que posiblemente nos vea ya comiendo perdices en nuestro castillo, que deje de ser el dragón que acude a tu rescate cuando te secuestran damiselas que no te convienen o peor, dejo de ser la revolución de tu cama, la tormenta de tu vida y me transformo en la princesa sumisa que nunca he sido, esperando tu aparición estelar en mi película, cargado de rosas y poemas.

Ya ves, al final siempre me voy por las ramas y yo solo quería decirte que me canso de imaginar futuros contigo. Ya es hora de vivirlos. Aunque sé que eso es inventar demasiado.

sábado, 14 de febrero de 2015

Feliz Sin/San Valentín


Los 14 de febrero siempre me parecieron absurdos. Día de los enamorados, San Valentín o Sin Valentín, que es como me gusta llamarlo. Yo, la ñoña por excelencia, la romántica empedernida, la soñadora de historias con final feliz, he mirado a mi alrededor y me he visto rodeada de mis amigas, unas mujeres maravillosas, aunque a veces ni ellas son consciente de ello: una iliturgitana que aúna sensibilidad y carácter, que derrocha pasión en todo lo que hace, que lo mismo te salva con un abrazo que te da una hostia verbal, pero que jamás te abandona aunque seas un desastre con patas; una Rapunzel que vive en su torre y espera que un guapo se deje caer y le ponga la vida del revés, el corazón a mil por hora y le quite el invierno y el modo oruga de golpe; una cocodrila arisca, toda coraza y valentía (fingida a ratos), pero tan frágil y pequeña que te encantaría abrazarla, quitarle la desconfianza de golpe y recomponer las partes rotas; una ranita insegura con un corazón tan grande que a veces me pregunto como le cabe tanto amor incondicional en el pecho; y una bolita odiosa de amor, con tanto brillo en los ojos y tanto cariño para regalar, que no sabes si quererla u odiarla. 
No sé qué ven ellas cada vez que se miran al espejo, pero si se vieran con mis ojos, si fueran consciente de lo bellas que son por dentro y por fuera, muchas noches no se torturarían a base de preguntas absurdas sobre por qué algunas historias acabaron mal, por qué se cruzaron con las personas inadecuadas o por qué la suerte a veces las abandona o por qué algunas cosas no salen como les gustaría. Y yo, mientras las escucho e intento pintarles un mundo más bonito, no puedo sentirme más afortunada por tenerlas en mi vida.

Feliz día de los enamorados a todas vosotras, amigas, porque jamás he celebrado este día rodeada de tanto amor bonito como el que nos tenemos nosotras.

lunes, 9 de febrero de 2015

Concurso de microrrelatos "Inspiraciones nocturnas"

Hace algo más de un mes decidí participar el “I Concurso Microrrelatos Nocturnos” de Diversidad Literaria con una adaptación de A ciegas, algo que escribí en una de esas noches de insomnio, de nudo en el pecho y charlas nocturnas que tanto me dan de sí. Creedme cuando os digo que jamás pensé que ganaría y que lloré de alegría con la noticia.  Rara vez he cruzado la frontera de este chaos scriptorium y en unos días podréis leerme en la antología "Inspiraciones nocturnas", donde se recopilan los mejores microrrelatos presentados al concurso. Estoy muy ilusionada. Non omnis moriar, que diría Horacio: algo mío permanecerá más allá de este blog. 

Os lo dejo aquí, por si no podéis esperar a que salga publicado. Espero que os guste. 

A ciegas
Tengamos esta noche una cita a ciegas. Vístete con tus mejores galas. Te espero en la mesa de nuestro bar mientras repaso en mi cuaderno los cuentos del pasado. Cuando llegues, véndame los ojos y susúrrame las palabras exactas, erízame la piel con su belleza, trae contigo las letras perdidas. Devuélveme las musas y no me abandones de nuevo. Puedo vivir sin amor, pero tú, Inspiración, me sigues haciendo mucha falta.

lunes, 26 de enero de 2015

Una de tristes con ginebra, por favor

A Diego, por la charla noctámbula. 

A las fiericillas sentimentalmente indomables como yo solo la música las amansa. Los corazones rebeldes, los que aman por encima de sus posibilidades, los que buscan revoluciones nocturnas en brazos desconocidos se dejan acunar por los acordes, se abrazan a las notas desesperadas de una guitarra y se rinden a las curas musicales. 
¡Ay, las curas musicales! Se las recomiendo. Arañan por dentro, pero qué bien sientan cuando eres capaz de mirarte de nuevo al espejo, reconocerte después del ansiado (auto)perdón y expulsar las dudas a base de canciones. Terapia de choque que te deja una resaca emocional que no se cura ni a base de ibuprofeno. 
Joder, creo que padezco cantatristesfilia. No ponga esa cara de susto, que no es tan grave como parece. Y perdone que le cuente mi historia, pero es que le puedo asegurar que aquella madrugada fui la más guapa de Sevilla. 
Camarero, póngame otra de tristes con ginebra, por favor.