domingo, 5 de octubre de 2014

XXV

El calendario da una vuelta más y añado un octubre a mi colección. 
Subo otro peldaño en la lista de los años vividos en números romanos. Dejo atrás la seguridad de los números pares, me lanzo al mar del cuarto de siglo con alguna arruga más, algún sueño de menos, unas cuantas cicatrices nuevas, un par de proyectos sobre la mesa, un reencuentro con la poesía, paseos por las calles de ciudades ya conocidas, nuevos lugares en los que me he perdido y me he encontrado, congresos, el comienzo de una tesis, la felicidad dormida a mi lado, mis amigos, los de siempre y los de ahora, la familia, una semana de celebraciones. 
Veinticinco velas que esperan mi deseo antes de consumirse. 
Veinticinco otoños.
Un año más.
Y las mismas ganas de escribir.