viernes, 10 de abril de 2015

Maletas

He perdido la cuenta de las veces que he hecho las maletas. He volcado ilusiones dentro de un equipaje demasiado pesado. He pagado el exceso de silencios con despedidas en estaciones vacías.
He perdido ilusiones en autobuses de vuelta a la rutina. Y el corazón lo perdí en un trasbordo entre mi boca y tus miedos.

Acabo de comprar un billete de huida a una ciudad donde existimos pero nunca fuimos. He empujado al andén todos los verbos de ida que guardaba para ti, los recuerdos y las decepciones.

Está sonando mi canción de los buenos presagios: «Si buscas ayuda, chungo, esta noche estoy solo conmigo».

Y esto no deja de ser otro absurdo intento de autodestruirme, de entenderme a base de metáforas mientras espero que alguien me sirva un gin tonic y me echo de menos.

Brindo por mí.
Al fin estoy de vuelta.

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