domingo, 14 de octubre de 2012

Querido magister



Querido magister

Aquí me veo, delante del teclado, de este mismo teclado que te dedicó aquellas humildes palabras en un discurso y hoy que sirve para decirte adiós. Siento ser egoísta, pero te has ido cuando más te necesitaba, cuando más necesito de esas “charlotadas” y de ese saludo matutino, de una charla en ese despacho donde tantos polvorones, bromas, humanismo y versos de Horacio hemos compartido.

Hace tres días me dijiste que los alumnos no éramos conscientes de lo importante que somos para los profesores, de las cosas que os aportamos y de lo dichosos que os hacemos cuando nos veis aprender y crecer intelectual y personalmente. Pero la verdad es bien distinta: no sabes la suerte que he tenido de tenerte a ti como profesor. Porque, aunque tú no lo sepas, gracias a ti recuperé la ilusión por esos senderos grecolatinos que se me estaban haciendo demasiado cuesta arriba, al hacerme recordar que la Filología Clásica era (y es) mi vocación.

Sólo espero que, allá donde estés, algún día estés orgulloso de esta alumna y del camino que he elegido. Y ojalá que, cuando yo sea grande, llegue a significar para mis futuros alumnos la mitad de lo que tú has significado para mí, que pueda entusiasmarlos del mismo modo que tú lo hiciste conmigo.


Vale, carissime Ludouice.



viernes, 5 de octubre de 2012

Happy B'day to me



Por pedir, pido una tarta con cientos de velas que cumplan los cientos de deseos que tengo en mente.

Por pedir, pido una imaginación sin límites y que mi Musa no me abandone, que a mi pluma no se le acabe la tinta nunca, porque las dos me fallan siempre en las mejores ocasiones.

Por pedir, pido que me regalen una estrella y que lleve mi nombre. Quiero tener mi pequeño rincón en el firmamento.

Por pedir, pido un billete a la Luna para dos. Pero sólo de ida, que no quiero prisas ni fechas para la vuelta, mejor vamos improvisando.

Por pedir, pido que los abrazos duren para siempre. Por pedir, pido poder robarle algunos minutos al reloj para pasarlos contigo.

Por pedir, pido que las distancias no se midan en kilómetros ni en horas.

Por pedir, pido un café con dos cucharas de corazón en cualquier bar lejos de aquí.

Por pedir, pido que las sonrisas no desaparezcan de la cara de todas esas personas que me dan vida.

Por pedir, pido apurar mis lágrimas de un sorbo y emborracharnos con ellas.

Por pedir, pido una barquilla en la Caleta, con la que perdernos entre las olas, entre atardeceres y amaneceres, entre soles y estrellas.

Por pedir, pido soplar las velas contigo, con vosotros y conmigo, que desde hoy no me quiero quedar más tiempo al margen. 



Happy Birthday to me!

miércoles, 3 de octubre de 2012

Safo

A Carmen Moreno, mi particular ejemplo a (no) seguir
y una de las personas más importantes de mi vida.
  

                                   1
 
Inmortal Afrodita, de polícromo trono,
hija de Zeus, urdidora de engaños, te lo ruego,
no sometas ni con penas ni con angustias,
señora, mi corazón.
Ven aquí, si ya otra vez antes
escuchando de lejos mis palabras,  
me atendiste y dejando la casa de tu padre
dorada viniste
después de uncir tu carro. Te trajeron bellos
y veloces gorriones sobre la oscura tierra
agitando con firmeza las alas desde el cielo
por el centro del éter.
Y al punto llegaron, y tú, bienaventurada,
con una sonrisa en tu inmortal rostro
preguntabas qué me pasaba de nuevo y por qué
de nuevo te llamaba
y qué quería, más que otra cosa, que me sucediera
con enloquecido corazón: «¿A quién persuado
y conduzco a tu amor? ¿quién,
Safo, te agravia?
Porque si te rehúye, pronto te seguirá,
Si tus dones no acepta, te los dará,
Si no te ama, pronto te amará,
aunque ella no quiera».
¡Ven ahora también y líbrame de mis crueles
cuitas y todo lo que mi corazón desea
que se cumpla, cúmplemelo, y tú en persona,
sé mi aliada!


                                    2

Me parece igual a los dioses aquel hombre
que frente a ti se sienta y a tu lado
te escucha mientras le hablas con dulzura
y ríes con amor. Eso en verdad ha sobresaltado
mi corazón dentro del pecho,
pues cuando te contemplo un momento,
ni una sola palabra ya decir puedo:
la lengua se me quiebra
y al punto corre fuego por debajo de mi piel,
con mis ojos nada veo, me zumban los oídos.
El sudor se desliza de arriba abajo, un temblor
me agita todo el cuerpo, más pálida que la hierba
me vuelvo, a mí misma me parece
que me falta poco para estar muerta.


                                     12

                        Viniste, y yo te deseaba;
y helaste mi corazón encendido de deseo.
 

                                      14

De nuevo Eros ha sacudido mis entrañas,
como viento que en el monte sobre las encinas se abate.


                                      23

De nuevo Eros, el que los miembros desata, me sacude,
dulce y amargo, incombatible bicho.


                                      52
Se ha sumergido la luna
y las Pléyades. Es media noche,
pasan las horas,
y yo duermo sola.