domingo, 13 de septiembre de 2009

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

C. Cavafis

martes, 1 de septiembre de 2009

Hoy soy de capaz de volver a escribir


Qué más da si es triste o alegre, lo importante es que soy yo la que escribe…
Qué más da si mis palabras son víctimas o productos de mi lengua, siempre seré esclava de ellas…
Qué más da si hablo de amistad, de amor o de desengaño, si siempre son el sujeto y los complementos de mis palabras…
Qué más da si van por ti, por mi o por nosotros, mis palabras ya no tienen dueños…
Qué más da si cuelgo en tu puerta un cartel de prohibido el paso, si las palabras no frenarán mis intentos.
Qué más da si sello la puerta, mañana encontraré la manera de abrir una nueva, más bonita, más grande, con aroma a felicidad y vistas a un mar de tranquilidad…
Qué más da si digo que te quiero, si te odio, o si te vuelvo a querer, contigo ya las palabras no tiene sentido. Contigo ya nada tiene sentido…
Qué más da si son sueños, si se caen hechos pedazos, mis palabras los conservarán en un mundo donde lo efímero se vuelve eterno...
Qué más da el miedo, si ya nos volvimos amigos inseparables…
Qué más da lo que diga, si mis palabras se las llevará el viento...
Qué más da el viento, si son mis suspiros transformados en suave brisa…
Qué más da mis suspiros, mis sentimientos, mis sueños…
Qué más da todo…



Siento y escribo, eso es lo que importa...