viernes, 14 de diciembre de 2012

El corazón en el bolsillo



Cada vez que salgo de casa guardo el corazón en el bolsillo de mi pantalón. Desde que te vio por primera vez se ha vuelto revoltoso y no hay quien lo aguante. ¡Hasta lo he pillado varias veces intentando escaparse por la ventana! Así que he pensado que lo mejor será hacer un trato: yo lo dejo en libertad todas las noches si me promete portarse bien durante el día. 

¡Es imposible vivir con un corazón que a cada momento se te sale por la boca!

2 comentarios:

  1. Si ya lo decían los antiguos: «A los corazones hay que atarlos corto».

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    1. Al final he conseguido dominarlo y hemos cambiado un poco los términos del pacto. Dice que me va a dejar hacer el máster tranquila y que ya luego hablaremos de escaparse y esas cosas, jaja.

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