¿Sabes guardar un secreto?
Sígueme, pequeño, voy a enseñarte algo maravilloso. Ten cuidado, no despiertes
al pequeño dragón mientras duerme, que si no lo haces a base de cosquillas se pone
insoportable. ¿Estás preparado? Guardo un pequeño monstruo dentro de mi
armario. No te asustes, es un bichito adorable. Lo he educado para devorar mis
miedos. Ya sabes que suelo padecer de ese tipo de dolencias, de ese miedo que te
abraza las entrañas y ya no te abandona. Pero ahora solo tengo que abrir la
puerta y… ¡zas! ¡Magia! Él crece unos centímetros y yo recupero la valentía que
a veces me falta para seguir mi camino.
Así que abre la puerta y lánzale los
tuyos. ¿Estás preparado para ser feliz? ¿O es que aún no has comprendido que no
solo mataría monstruos por ti sino que sería capaz de inventar cuantos fueran
necesarios con tal de verte sonreír?



