jueves, 18 de septiembre de 2014

Haciendo un pulso cabeza-corazón

Se me agolpan las ideas en la cabeza y hay tanto ruido aquí dentro que no sé ni por dónde empezar a escribir. Darle orden a mi caos personal es una tarea emprendida en vano: cabeza y corazón no sintonizan en la misma frecuencia. Los diccionarios y las fábulas reclaman mi atención, pero el silencio de la biblioteca me abruma. Pongo música buscando algo que llene ese vacío. Error. Marwan me muerde, reescribe mi historia a dos manos junto a Diego Ojeda, Andrés Suárez dispara a bocajarro y yo, que soy experta en terrorismo emocional, dejo que me arañen, que me duelan, que me inviten al olvido y al recuerdo a partes iguales. 

Sólo sé que te quiero en mi vida, más allá de mis miedos, tus dudas y nuestros fracasos. Más allá de hoteles y ciudades compartidas dentro de una burbuja atemporal que nos salva momentáneamente de mi alergia a las despedidas. 

Todo y nada. Yo te daría todo y a nada se reduce la posibilidad de que eso ocurra. Ya no sé si soy valiente o una cobarde más que engrosa las listas de amores imposibles justificados a base de un millón de excusas que me invento sobre la marcha. Para negarte. Porque "quizás contigo estuve / tan demasiado cerca de su reino, / que necesito ahora desmentirte, / utilizar los trucos que uno tiene / para poder seguir".

Para, Laura, que aún estás a tiempo de salvarte del desastre. 



Tarde.

martes, 26 de agosto de 2014

Ajuste de cuentas

Saldemos nuestras cuentas pendientes, pequeño.
Me debes la pasión, las ganas y algo de amor.
Voy a cobrármelo todo junto.
Y con intereses.

lunes, 28 de julio de 2014

Por culpa de la poesía

Y duermo otra noche abrazada a la tristeza cuando mi cuerpo pide que tus manos me rodeen la cintura mientras nos perdemos en una espiral de sueños y placeres. 

Por culpa de la poesía tengo un concepto sobredimensionado del amor, he amado por encima de mis posibilidades, tiendo a sobrevalorar los romances (aunque sólo duren una noche) y he desarrollado una vena romántica literal y literaria que recrea mariposas asesinas que campan en mi estómago a sus anchas buscando tu sabor, tus ojos tristes, tu media sonrisa, las ganas de desnudarnos y que el día nos pille en una lucha cuerpo a cuerpo. Pero vuelvo a perderme en mil historias sin sentido y con desastre final. 

Así que voy a dejarme de versos y rimas de cuerpos imposibles. Es hora de que pongamos un gin tonic entre nosotros y no distancia y miedos. Desnúdame de mi pasado, lléname el corazón de presentes, aunque la vida no sea cuestión de tiempos verbales, sino de personas. De piel. De ti.

viernes, 25 de julio de 2014

Se busca

Se busca con urgencia un abrazo. Preferiblemente que sea intenso, de los que llenan el alma, trasmisor de calma y de la paz perdida en noches de insomnio, de los que invitan al (auto)perdón y al olvido porque traen hilos de sutura para las heridas. Un abrazo que detenga el mundo y rompa las distancias entre ciudades. 

Si cumples los requisitos, ven pronto y haz que me pierda entre tus brazos. 

No es un capricho, es una necesidad.

sábado, 14 de junio de 2014

Llegada a la meta

Hoy es uno de esos días en los que (pre)sientes que algo bueno va a pasar (al margen de la Luna llena y esa historia que una vez me contaron sobre que nada malo puede pasar durante esas noches). Te levantas con esa alegría que precede a lo bueno, aunque aún no sepas en qué consiste. Pasan las horas y llegan las buenas noticias: el lunes comienzo una nueva etapa. Con casi 25 años veo -al fin- que las renuncias, los sacrificios, el esfuerzo de los últimos ocho años tienen la recompensa esperada: hoy he dado el penúltimo paso para cumplir mi sueño, para llegar a la meta que me marqué. Ahora tengo por delante cuatro años para hacer lo que siempre he querido investigar y disfrutar de mi carrera, de mi vocación, de mi gran pasión, de las lenguas clásicas y la literatura, de esos pequeñas cosas que me dan vida.
Y a pesar de lo bueno, llega al mismo tiempo la temida pregunta: ¿y ahora cuál es la siguiente meta? Pero no soy yo quien se la plantea, es mi madre la que pone voz al pensamiento. Ella cree que la siguiente meta es conseguir un trabajo en una universidad. Yo no lo tengo tan claro. Ella aún no lo sabe, pero ha dado en la clave unas horas más tardes cuando, viendo una foto de mi noveno cumpleaños, me ha dicho: "Lo feliz que eras aquí, la ilusión que tenías siempre. Mira cómo te brillaban los ojos, no como ahora". Esa es la meta que tengo desde hoy, no hay ninguna mejor: la felicidad.

martes, 29 de abril de 2014

Pérdidas, ganancias y otros errores

No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. O sí lo sabemos, pero no nos importa perderlo, porque lo prohibido, lo doloroso, lo dañino trae consigo un componente adictivo que nos invita a rozar casi lo enfermizo y nos empuja a tolerar actitudes, personas y gestos en pos de un amor repartido con cuentagotas.

La línea que separa la ganancia de la pérdida es demasiado sutil, al igual que la que delimita lo bueno y lo malo. No siempre estamos predispuestos a ganar. No siempre elegimos lo correcto. A veces, aun a sabiendas de lo que se avecina, preferimos regocijarnos en el dolor esperando el milagro que nunca llega. Masoquismo barato que nos alimenta.

lunes, 21 de abril de 2014

Terrorismo emocional



A Leti, que acuñó conmigo esta expresión y es su representante número uno. 
Te quiero
  

Soy una terrorista emocional. Lo he (re)descubierto cuando he visto manar la sangre tras quitarle la postilla a las cicatrices tras horas de masoquismo llenas de canciones de cantatristes variados, versos de poetas desesperados y relatos amorosos no aptos para diabéticos o depresivos. Todo eso que parece que alguien escribió para mí y mis circunstancias. 

Luego ha entrado en escena mi corazón, tan oportuno siempre, trayendo consigo un nuevo nudo en la garganta, que solo consigo deshacer escribiéndote como si no hubiera mañana, como si estas palabras fueran la única forma de quitarme las ganas de ti. Pero nunca son suficientes, sobre todo cuando mi mente vagabundea por los recuerdos de lo que pudo ser y jamás será. Y es entonces cuando reapareces tú, tan cariñoso y dulce, con una mirada entre pícara y tierna, con esa chulería innata y la seguridad del que sabe que no será rechazado. Ahora es cuando comprendo que nunca debí dejarte salir del cajón y alejarme de la amistad con la que nos lamíamos mutuamente las heridas de un pasado que nos unía por la similitud de las experiencias a olvidar. Soy y fui una tonta. Siempre supe que dejarías ruinas y desolación a tu paso. Y que todo sería en vano (salvo esta inspiración que me has dejado y que pago a tan alto precio). He tardado demasiado en comprender que el amor no debe ser complicado, no se alimenta de migajas ni de mentiras. El amor tiene que ser más que eso. Tiene que ser sencillo. Algo bonito entre dos. 

Tú elegiste no elegirme frente a la belleza de unos ojos verdes. Yo prefiero la sinceridad del que se sabe vencido y decido no esperarte. 

Esta es la última vez que nos escribo. 

Este es el último atentado contra mi corazón.